Llega el abuelo
Vincenzo Norberto baja del barco con 23 años, un baúl de herramientas de su Calabria natal y nada más. Se instala primero en Lanús, después se muda para el sur con su mujer. Empieza a soldar rejas y a estirar chapa en un galpón prestado, con la promesa de devolverlo "cuando arranque el negocio".